lunes, 1 de septiembre de 2008

Poema veintiseis

poco a poco,
lento como el deshielo,
me transformo el lo que detesto,
o en lo que me enseñaron a aborrecer.

De pronto comencé a odiar,
de una forma fuerte y oscura.
Un frió dolor
transformo mi alma.

Solo el ansia de reprimir,
debilitar para destruir,
se asienta en mi cabeza,
cada vez mas sedienta de poder.

La sangre del demonio
se quema en mis venas,
la bruma del desprecio me ciega:
me he liberado

Se alzan nuevos ideales,
basados en el castigo eterno.
Me proclamo rey de la existencia

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