Siento la libertad,
y el pasto crece bajo mis pies.
Siento la libertad,
y la brisa juega con tu cabello.
La plenitud y la abundancia no faltan
en este paraíso de Odin.
Ni siquiera los nuevos dioses
hubieran podido alcanzar tal perfección.
Ríos de néctar caen como cascadas
desde las rozagantes flores;
caen como las lágrimas de felicidad
de tus ojos ahora.
Por la gracia de Heimdal,
este valle celestial,
no esta corrupto,
y crece con nuestro afecto.
Una fuente resplandece,
tentadora y plena,
conteniendo los frutos
de nuestro amor tan puro.
jueves, 25 de septiembre de 2008
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