domingo, 23 de octubre de 2016

El Azote del Portal

Prologo

(conste que no tiene correcciones. Esta extraido directamente del archivo original) 

Prologo


Cualquiera que puédese ver a través de aquella densa oscuridad no hubiera podido creer lo que veían sus ojos. Sobre el frío y pétreo suelo de la improvisada sala del trono yacían una docena de cadáveres bañados en sangre. Tanto los guardias riak como el grupo de Vladiar Luz de Luna murieron en aquel combate fatídico. Solo dos todavía respiraban agitadamente.
 El rey Gorgun IV, señor de los riak se sostenía sobre su trono lastimosamente; los riak nunca morían de rodillas. Vladiar, a pesar de estar bastante herido, se mantenía en pie. Su dorado cabello caía sobre las hombreras de su armadura teñidos de sangre roja y negra. Su severo gesto estaba perlado en sudor. Una llama dorada ardió en sus ojos cuando si espada hizo un pequeño corte en el cuello de su enemigo.
—Supongo que este es el final, maldito riak —el príncipe saboreo cada palabra de victoria--. Te haré sufrir  como a todos aquellos elfos que asesinaste.
La sonrisa de placer se borro del rostro del caballero de pronto tan pronto el Gorgun estallaba en carcajadas.
--- Supones mal, Vladiar, hijo de Eldain culeador de ángeles. Solo fue el comienzo. Debilite a los elfos, porque eran los únicos que podían hacernos frente realmente – bajo la cabeza y vomito un poco de negra sangre—. Me gustaría ver como se enfrentan al verdadero enemigo. Incluso nosotros le tememos y por eso le servimos.
-- Dime quien o que es y te daré una muerte rápida.
Acto seguido, el rey de los riak se abalanzo con sus últimas fuerzas sobre el príncipe de Yarsgard: los riak nunca traicionan. Con un afortunado movimiento de su espada, degolló a su enemigo, que callo al suelo entre violentas convulsiones.
Lentamente, Vladiar contemplo a sus amigos caídos. Jardell Mellyan, Negnar Gunger, Golver Noy y, por sobre todo, a la bella  Aiditu Margüein, su prometida. No sabia como sacar los cadáveres de aquella antigua tumba maldita. No merecían un sepulcro así.
Al fin se resigno a buscar a algún soldado que quedase en  los niveles superiores. No podía soportar estar un segundo mas en esa recamara. Camino por el puente que unía la habitación con el resto de la cripta, notando por primera ves lo que había debajo de el.
Las miles y miles de cabezas los habitantes de las ciudades élficas arrasadas en el último mes, todas allí reunidas en una blanca montaña de cráneos blanqueados  meticulosamente. No podia imaginar como el verdadero enemigo  pudiese ser peor, pero… 

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