jueves, 10 de febrero de 2011

Desgracia


Nunca la vi,
mas gobernaba mi corazón.
Jamás la sentí,
pero siempre estaba presente.

Ahora la desgracia la agobia,
y yo estoy aquí, a cientos de leguas.
La amo más que a la vida,
mas el amor no todo lo puede.

A otro ella pertenecía.
En otro también confiaba.
En otro deposito sus esperanzas,
y ahora esta en la deshonra.

Y es aquí donde aparece mi pena,
nacida de la patética impotencia.
Mi apoyo de nada sirve,
si en realidad esta sola en este mundo.

La he dejado sola.

Nada mas derramo lágrimas vanas,
y trato de comprender sus palabras.
Inocencia perdida.
Pureza que ya no es.

Ni mi vida ni muerte puedo ofrecer.
Mi sangre y lágrimas son inútiles.
Mis palabras, débiles.
Mi pesar infinito.

La flor fue cortada,
y ahora marchita.
Cortada por lujuria,
marchita por el miedo.

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