Un corazón temblaba,
Ante la roca y las puertas de hierro.
Nadie se atrevía a acercarse a ese lugar,
Nadie excepto él.
Una negra espada blandía,
Y un dorado escudo sostenía,
Y su negra armadura era de escamas de dragón.
Con un leve chirrido,
La puerta se abrió,
Y de las negras entrañas del mundo,
Surgió en mal ancestral.
Con miedo pero decidido a defender su honor,
Su espada desenvaino.
Un cuerno sonó,
Y aun después de siglos y siglos,
Su eco resuena estremecedor.
El demonio cargo sobre él,
Y la lucha comenzó.
Fuego y acero.
En una danza mortal,
Se debaten la luz y la sombra,
En un campo de batalla fantasmal.
Las espadas chocaban
Mientras el sol moría,
Dejando al mundo en al noche,
Sin luna ni estrellas.
La batalla siguió,
Sin rastro de luz.
Solo el fuego de los ojos de los contrincantes
Señalaban el lugar
Donde asestar cada estocada.
El escudo se rompió
Y la espada se quebró,
Y el joven héroe herido de muerte quedó.
Cuando toda su sangre derramó,
Cuando la vida ya lo abandonaba,
Atravesó la carne del demonio,
Con su arruinada espada.
Yacieron los dos,
Tendidos en al suelo.
La sangre se mezclo,
Y una canción nació.
Su sueño de grandeza al fin se cumplió.
sábado, 13 de diciembre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

2 comentarios:
si no me comento yo mismo, nadie lo hará
y para los desconfiados, soy el Metal_paladin...
Publicar un comentario