Negros ojos voltearon hacia mí,
Lentos en el invierno.
Negros carbones
De las fraguas infernales.
Furibundos ojos voltearon hacia mí,
Con frío espectral.
Profundas cuencas
De un mar furibundo.
Viento y agua
Golpean las rocas del abismo.
Lentamente caen ya
Las lagrimas de los mártires.
Un contorsionado rostro
Lento me miro,
Frío como el acero.
Sin aparente razón, de pronto lloro.
Los lamentos de dolor
Lentamente envejecieron,
Tomando pétrea dureza.
El peso de los siglos.
Hasta el día en que pueda zarpar,
La vida es un largo tormento.
Cuando la ola termine de romper,
El monte ha de ceder.
Negros ojos voltearon hacia mí,
Fríos como un cazador.
Miran al olvido
De las mazmorras celestiales.
Furibundos ojos voltearon hacia mí,
Golpeándome como Mjolnir.
Triste agonía,
Desesperada agonía.
Y en la gloria del morboso sufrimiento,
La sangre de los mártires al fin se derrama.
Hasta el día en que volvamos a zarpar,
La vida es larga y absurda.
Cuando la ora termine de romper,
Al fin partiré.
Rompen las olas,
En los hielos del mundo.
viernes, 12 de diciembre de 2008
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